Somos colaboradores sociales, no un buzón automático
Escribo esto no como una queja aislada, sino como el reflejo de algo que se comenta cada mañana en miles de despachos de laboral, contable y fiscal de toda España. Y lo digo con respeto, pero también con la firmeza de quien lleva años sosteniendo, en silencio, una parte esencial del engranaje.
Desde que terminó el COVID, la Administración cerró una puerta que nunca ha vuelto a abrir del todo: la atención real a los despachos profesionales. SEPE, TGSS, INSS, AEAT, ITSS… Cada uno con su portal, su sede electrónica y su cita previa imposible. Pero ninguno con un canal pensado para quienes tramitamos, día tras día, los expedientes de autónomos, pymes y trabajadores.
Y no hablamos de sensaciones. Hablamos de datos:
- Despachos que amanecen con entre 200 y 300 notificaciones automáticas de la Tesorería, lanzadas de madrugada e incluso en fin de semana.
- Sistemas que duplican y hasta triplican el mismo aviso entre NOTESS, DEHú, Sistema RED y SILTRA, generando cientos de comunicaciones semanales por profesional.
- Trámites y consultas que tardan semanas —a veces meses— en resolverse, mientras los calendarios de presentación no se mueven ni un día.
- Una cita previa colapsada en Seguridad Social y SEPE que ya ha disparado las quejas ante el Defensor del Pueblo.
En medio de todo esto, conviene recordar algo que a veces se olvida: los despachos somos colaboradores sociales de la Administración. No un intermediario más, sino la figura reconocida por ley a través de la cual se presenta la inmensa mayoría de declaraciones, altas, bajas y comunicaciones del país. Hacemos que el sistema funcione. Y lo hacemos bien.
La pregunta es sencilla: si el sistema se sostiene, en buena parte, sobre nuestro trabajo, ¿por qué no existe un canal de atención a la altura de esa responsabilidad?
Porque cuando un despacho no puede resolver una incidencia, no falla un profesional: falla la prestación del autónomo que espera su alta, la nómina del trabajador, la liquidez de la pyme. El coste de dejarnos desatendidos no lo pagamos solo nosotros. Lo paga el ciudadano que está detrás de cada expediente.
Y aquí viene lo importante, porque esto no es un lamento, es una propuesta.
No pedimos privilegios. Pedimos funcionamiento. Un interlocutor estable para los colaboradores sociales. Compromisos claros de plazos para resolver incidencias urgentes. Notificaciones que respeten el horario laboral y el derecho al descanso. Menos ruido y más eficacia.
Y sabemos que es posible, porque ya ha ocurrido. Cuando el colectivo planteó el problema de las notificaciones fuera de hora, la AEAT escuchó y ajustó los horarios de envío. Cuando la sobrecarga se hizo insostenible, la Seguridad Social abrió una mesa de trabajo con el sector. El diálogo funciona. Solo hace falta que sea la norma y no la excepción.
Por eso tendemos la mano. No queremos enfrentarnos a la Administración: queremos ser el aliado eficiente que siempre hemos sido, con las herramientas para serlo. Una Administración fuerte necesita colaboradores atendidos. Y un colaborador atendido devuelve, multiplicado, un servicio mejor para todos.
Ese es el punto de encuentro. Y estamos convencidos de que se puede llegar a él.
Desde La Asesoría, seguimos al lado de nuestros clientes cada día, pase lo que pase al otro lado de la sede electrónica. Porque nuestro compromiso con vosotros no depende de que la Administración funcione: depende de nosotros.
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